Una vez más, las mentiras, perpetuadas por los mismos medios de comunicación masivos, base de la uniformidad de pensamiento y del control social, superan a los esfuerzos de quienes, a pesar de contar con los datos científicos en mano, no son capaces de superar las mentiras del totalitarismo, a semejanza de lo ocurrido durante sucesivos siglos de la Edad Media, o en la Edad Moderna, en la que la Iglesia silenciaba y atacaba a cualquier ataque argumentado a expensas de ser cierto – recuerda, no obstante, a los grandes avances científicos conseguidos por Galileo o Copérnico en cuanto a organización de los planetas y del Sol, siendo silenciados por los dogmáticos, institucionalmente perpetuados, miembros de la Iglesia. Bien, el desarrollo industrial conseguido durante los últimos dos siglos, gracias al avance de la ciencia, puede haber sido parado – de hecho, si no ocurriera gracias a este acuerdo, ocurriría de otra manera. Quitando, y obviando, todas las circunstancias sociales que rodean todo este avance – este mismo sería esencial para el desarrollo de una sociedad que primara otros valores – la sociedad industrial ha sido el mayor desarrollo de la historia de la Humanidad. Mas, como todo ser humano puede observar, los valores y la moralidad – si es que existe – de la actualidad, en cuanto a la competitividad y al egoísmo que tiene lugar en la actualidad, provocan que, a pesar de este magnífico desarrollo, la misma escasez, es decir, lo que toda especie animal, a lo largo de cientos de miles de años de evolución, ha querido erradicar, no ha podido ser acabada por el mismo sistema monetario, no porque no tuviéramos los medios – a semejanza de lo dicho por Nietzsche, no se puede sentir más que odio por el ser humano de la actualidad, pues afirma que la misma aceptación de los valores de la Iglesia, aún sabiéndose falsos, es inmoral y reprochable, nosotros, teniendo los medios para conseguir el bienestar de toda persona alrededor del mundo, en lugar de ello, excluimos, empobrecemos y discriminamos a gran parte de la Humanidad de este derecho inherente que tenemos, por nuestra propia naturaleza, los seres humanos. Debería ser hora de concebir a la Humanidad como un todo.
La sociedad de hoy en día, sin duda la más compleja de la Historia, no ha significado, ni mucho menos y como hemos dicho, una mejora en los valores que se premian – una sociedad, sin embargo, de meros zombies individualistas, trabajando inconscientemente para los bancos, y administrados por su propia educación a aceptar esta realidad, no tiene más provecho que el de las necesidades básicas, añadidas a los entretenimientos de la mera ultrarrealidad, sin tener ninguna consideración por el más pequeño cuestionamiento de la sociedad; ni una consideración de la búsqueda de la verdad, ya sea mediante la ciencia o mediante el pensamiento, ante una situación que angustiaría al más mezquino. Como considero, la educación no es más que el control social más eficaz; ninguno de los valores asentados hasta la edad de los 6 años podrá ser, por mucho esfuerzo, retirado. Ese es el tiempo para la administración de esta sociedad, mas debería ser la época de la duda constante, de la no aceptación – imposible teniendo en cuenta la existencia de las instituciones establecidas a lo largo de siglos de opresión, de violencia, de estas sobre las masas. Como he afirmado, esta etapa de la infancia es muy importante, además de lo por ya mencionado, por la adquisición del lenguaje, signo distintivo de la persona ante cualquier otro ser vivo – es la capacidad que nos da el lenguaje, y no ninguna otra, de razonar y expresar nuestra duda, la que es verdaderamente peligrosa para esta opresión.
Esta duda no puede ser concebida en la actualidad en diversos aspectos – entre ellos, el cambio climático que tan anunciado está siendo por parte de los gobiernos, y de tantas medidas por el bien de la Humanidad que han realizado, e intentan y tratan de realizar, los jefes de gobierno ante semejante amenaza. En un análisis verdadero, lo que no puede ocurrir en la actualidad gracias al tráfico de influencias, toda idea científica que tuviera validez sería aceptada. No obstante – no se ofenda quien crea todo esto, todavía – esto no ocurre en la actualidad. Es más, un razonamiento relativamente rápido acerca de quienes son los que deben llevar medidas ante un posible cambio nos hace ver cuánto de cierto y de veraz puede tener este cuento de brujas. La cabeza de este movimiento en la actualidad, el presidente de Estados Unidos, primer afroamericano en serlo, Premio Nobel de la Paz, Barack Obama. Siento decir, a sabiendas de que pueden no serlo, que ustedes, quienes consideren en mi opinión y razonamiento algo de hostilidad hacia esta raza – en realidad, no hay razas, sino que provenimos de un mismo ancestro común, y única diferencia que tenemos solo está en la cantidad de melanina que tenemos en la piel; sí, también los blancos la tienen – son los racistas. Ustedes, que consideran que la política viene definida por el color de piel y no por los ideales y la capacidad independiente de otros poderes alternativos – bancos y multinacionales que, sin duda alguna, son mucho más poderosas que un presidente de un Estado – deberían avergonzarse de toda capacidad de razonamiento ante el presidente de la república más destructiva de la Historia. Quienes siguen creyendo que puede ser bueno, solo tienen que mirar a Oriente Medio – la sombra de Bush, por no decir de Bilderberg, asecha a Obama en su presidencia. La otra cabeza activista del movimiento ambientalista, Al Gore, pertenece también a la serie de miembros del gobierno estadounidense que, desde que Kennedy intentara cerrar la Reserva Federal y fuera asesinado por ello, pueden ser descalificados y tachados como corruptos y meras cabezas de los poderes de los banqueros y empresas internacionales que ocupan el poder de todo el mundo. Incuantificables son las mentiras que ha tratado de contarnos el señor Al Gore, desde su ejecución del dióxido de carbono, hasta su anunciado aumento de la malaria y de los huracanes –2009 ha sido el año con menos huracanes desde 1978. Insultante, después de todo, que sigan afirmando que podemos controlar el clima – no más de lo que hacen tirando químicos a la atmósfera, práctica llevada a cabo desde 1947, que polemizan con Hugo Chávez, quien utiliza nitrato de plata para hacer llover, pero que muchos gobiernos utilizan desde hace décadas.
No controlan nada, y la razón es que la Naturaleza es mucho más poderosa que nosotros. Uno de los puntos en los que se refería la Conferencia sobre Cambio Climático en Copenhague era sobre limitar el calentamiento a 2 grados – avísenme cuando puedan controlar las radiaciones solar, sus ciclos, los rayos cósmicos, el cambio de los vientos y las mareas, evitar un tsunami o un terremoto. Ustedes, grupo de insensatos, están acabando con las esperanzas de los que aun creemos que la Humanidad tiene mucho más por dar, y están destruyendo la prosperidad – estás destruyendo la producción para que no se pueda desarrollar la economía, impidiendo el uso del petróleo como la base económica de la sociedad que realmente es, o de la misma energía nuclear, y así evitar cualquier vestigio de avance de la masa en cuanto a poder. Podrán mentir todo lo que quieran, podrán usar sus magníficos medios de comunicación, podrán limitar todas las emisiones de todos los gases – si de verdad quisieran dejar de emitir dióxido de carbono, dejarían de respirar. Podrán hacer todo esto, pero nunca, nunca conseguirán que el hombre, que al menos uno de ellos, lleve a cabo la actividad que le corresponde. Esta es, pensar, dudar, razonar. En esto queda depositada toda esperanza de la Humanidad.


